En Colombia, más del 60 % de los hogares conviven con animales de compañía. Perros que esperan en la puerta. Gatos que duermen en la almohada. Vidas que se mezclan con la rutina diaria de las familias.
Pero hay algo de lo que casi nadie habla.
Cuando ese compañero de cuatro patas muere, el dolor es profundo… y además, silencioso.
Porque todavía vivimos en una sociedad donde decir “estoy devastado porque murió mi perro” suena exagerado para algunos. Donde muchos sienten que no tienen permiso social para llorar a su mascota. Donde el duelo se vive a escondidas.
Ese fue el punto de partida de la conversación en el podcast Tiempo de Pet Family con Paula Andrea Gil, terapeuta energética y autora del libro De Patitas en el Cielo, una guía creada precisamente para acompañar a quienes atraviesan este vacío.
Y lo que empezó como una entrevista sobre un libro, terminó siendo una conversación profundamente humana sobre amor, culpa, tristeza, gratitud y sanación.
¿Por qué duele tanto perder una mascota?
Paula lo explica desde una experiencia que millones han vivido, pero pocos logran poner en palabras:
“Con los animales tenemos una conexión que no siempre logramos con otros seres humanos. Ellos no juzgan. Ellos simplemente están.”
Los animales conocen nuestras emociones sin que digamos una palabra.
Saben cuándo estamos tristes.
Se acercan cuando algo nos duele.
Nos reciben con alegría, incluso cuando nadie más lo hace.
Son refugio. Son presencia. Son compañía constante.
Por eso, cuando se van, no solo se va un animal.
Se va una parte de nuestra rutina emocional.
Se va quien estaba siempre.
El duelo que muchos viven en silencio
Uno de los puntos más poderosos que Paula menciona es este:
“Muchas personas esconden su duelo por miedo al juicio social.”
Frases como:
- “¿Vas a llorar por un perro?”
- “Era solo una mascota”
- “Ya tendrás otro”
invalidan un dolor que es completamente real.
Ese rechazo social hace que muchas personas:
- No hablen de lo que sienten
- Se sientan débiles emocionalmente
- Repriman el duelo
- Decidan no volver a tener animales para no sufrir otra vez
Y ahí el problema se agranda.
Porque el dolor reprimido no desaparece. Se queda.
La historia que originó el libro: Aloha
Paula no escribió el libro desde la teoría.
Lo escribió desde el impacto de perder a su perrita Aloha, una chihuahua de apenas tres años, que falleció inesperadamente durante un examen de rutina.
Un día estaba bien.
Al siguiente, ya no estaba.
Sin enfermedad previa. Sin preparación emocional.
Solo el vacío.
Y algo más que muchas personas sienten cuando pierden a su mascota: culpa.
“Si no la hubiera llevado a ese examen, tal vez estaría viva.”
Ese pensamiento la llevó a buscar herramientas no solo para sanar ella, sino para ayudar a otros que pasarían por lo mismo.
La culpa: el enemigo silencioso del duelo
Después de la pérdida, es común que aparezcan pensamientos como:
- “Debí hacer algo diferente”
- “Debí llevarlo antes al veterinario”
- “No debí autorizar ese procedimiento”
- “No lo cuidé lo suficiente”
La mente busca explicaciones para algo que muchas veces no tiene explicación.
Y esa culpa prolonga el dolor.
Por eso, una parte central del libro está enfocada en liberar esa carga emocional.
No es solo leer: es hacer
De Patitas en el Cielo no es un libro para leer y cerrar.
Es una guía práctica con ejercicios diseñados para:
- Liberar emociones contenidas
- Trabajar la culpa
- Transformar el dolor en gratitud
- Hacer una despedida consciente
- Reconectar con el recuerdo desde el amor, no desde la tristeza
Paula lo explica así:
“Cuando estás tan triste, leer palabras bonitas no basta. Necesitas sacar la emoción que está atorada.”
Y eso es lo que proponen los ejercicios.
Pasar del dolor a la gratitud (sí es posible)
Uno de los cambios más potentes que Paula describe es este:
Al inicio, recordar a su perrita le generaba tristeza inmediata. Evitaba lugares, recuerdos, rutinas.
Después de hacer el proceso, el recuerdo cambió.
“Pasé de sentir tristeza a sentir gratitud profunda por todo lo que ella me dio.”
Eso no significa olvidar.
Significa recordar sin que duela.
El miedo a volver a tener mascotas
Muchas personas que atraviesan este duelo toman una decisión radical:
“Nunca más vuelvo a tener un animal. No quiero volver a sufrir.”
Pero algo muy interesante ocurrió con varios lectores del libro.
Después de hacer el proceso, se dieron permiso de abrir nuevamente su corazón a otro animal.
No para reemplazar.
Sino para volver a amar.
Porque cada animal es diferente.
Cada vínculo es único.
Y el amor que se da, nunca se pierde.
Una despedida consciente
Otro punto clave del libro es un ejercicio final de despedida.
No desde el dolor del momento de la muerte.
Sino desde la gratitud.
Decirle al animal lo que nunca se dijo.
Agradecerle por su compañía.
Reconocer todo lo que aportó a la vida.
Y entender algo profundamente sanador:
Su cuerpo ya no está, pero su huella emocional sí.
Validar el duelo es el primer paso
Este episodio del podcast deja algo muy claro para las familias multiespecie:
Es válido estar triste.
Es válido llorar.
Es válido decir que duele.
Y es válido buscar ayuda para sanar.
Porque perder una mascota no es un evento menor.
Es una pérdida real.
¿Dónde conseguir el libro?
El libro De Patitas en el Cielo está disponible en:
- planetalibros.com.co
- Amazon (versión digital)
- Librería Nacional y otras librerías físicas
¿Dónde seguir a Paula Andrea Gil?
Paula comparte contenido constante sobre bienestar animal y terapias energéticas en:
Instagram y YouTube: @paulaandreagilcuantic
En su canal tiene listas específicas sobre:
- Ansiedad en animales
- Estrés
- Miedos
- Comunicación consciente con los animales
Un mensaje final para quien está viviendo este duelo
Si hoy sientes ese vacío por la partida de tu perro o tu gato, este mensaje es para ti:
No estás exagerando.
No estás siendo débil.
Estás sintiendo amor.
Y el amor, cuando pierde su presencia física, duele.
Pero también puede transformarse en un recuerdo lleno de gratitud.

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