Cuando el ‘premio’ se vuelve problema: cómo prevenir la pancreatitis en perros y gatos

Hay gestos que nacen del amor y terminan en urgencias veterinarias. Un pedacito “porque me miró bonito”, un resto “porque no se puede desperdiciar”, una cucharada “solo esta vez”. En perros y gatos, esos excesos —especialmente los ricos en grasa— pueden encender una alarma seria: pancreatitis.

No es un tema exclusivo de diciembre ni de celebraciones puntuales. Cambios de rutina, visitas, cumpleaños, fines de semana largos o simplemente “romper la dieta” pueden detonar el problema en cualquier momento del año. Y sí: prevenirlo está en manos de quienes compartimos casa con ellos.

En Pet Family te lo explicamos claro, tierno y sin sustos innecesarios: qué es la pancreatitis, por qué aparece, cómo reconocerla a tiempo y, sobre todo, cómo evitarla sin quitarle alegría a la convivencia.

¿Qué hace el páncreas y por qué importa tanto?

El páncreas es un órgano discreto pero vital. Cumple dos funciones clave:

  1. Regula el azúcar en sangre produciendo insulina.
  2. Ayuda a digerir liberando enzimas que procesan grasas, proteínas y carbohidratos.

El problema aparece cuando esas enzimas se activan antes de tiempo y comienzan a “digerir” el propio páncreas. El resultado: inflamación intensa, dolor fuerte y, si no se trata rápido, complicaciones que pueden comprometer otros órganos.

Eso es la pancreatitis. No es una “indigestión fuerte”. Es una emergencia.

¿Por qué la grasa es el gran detonante?

La evidencia clínica es clara: los episodios agudos suelen aparecer tras ingestas repentinas de alimentos altos en grasa. Según el Dr. Carlos Cifuentes, médico veterinario del Pet Food Institute, los desencadenantes más comunes incluyen:

  • Pieles (pavo, pollo, cerdo)
  • Jugos de cocción
  • Aderezos con mantequilla
  • Jamón y embutidos
  • Restos “tentadores” que quedan en la basura

Muchas veces no es una decisión consciente del tutor, sino un descuidado acceso a la caneca o un invitado bienintencionado que no dimensiona el riesgo. El cuerpo del perro o del gato no está preparado para ese golpe graso.

Señales de alerta: cuándo no esperar “a ver si se le pasa”

La pancreatitis duele. Y los animales lo muestran, aunque no puedan decirlo con palabras. Ojo a estos signos:

  • Dolor abdominal agudo
  • Resistencia a que le toquen el vientre
  • Vómitos persistentes
  • Letargo extremo (no quiere levantarse, no reacciona)
  • Pérdida total del apetito
  • Postura de alivio del dolor: elevan la parte trasera y bajan el pecho (la clásica “posición de rezo”)

Si aparecen varios a la vez, no esperes. Es una urgencia veterinaria.

“Pero fue solo un poquito…”: el mito más peligroso

Este pensamiento es el enemigo número uno de la prevención. No existe una “cantidad segura” de sobras grasosas para perros y gatos. El riesgo no depende solo del tamaño del animal: hay sensibilidades individuales y antecedentes que aumentan la probabilidad (sobrepeso, episodios previos, ciertas razas, sedentarismo).

Además, el problema no siempre aparece de inmediato. A veces los síntomas se manifiestan horas después, cuando ya nadie asocia el vómito con aquel “premio” inocente.

Prevención realista (y sin dramas)

Prevenir la pancreatitis no significa vivir en modo policía ni quitarle placer a la convivencia. Significa orden, acuerdos y criterio.

1) Regla de oro: nada de comida de la mesa

Ni hoy, ni mañana, ni “porque es domingo”. Especialmente lo graso. Punto.

2) Basura bajo control

Después de reuniones o cambios de rutina, revisa que la caneca quede fuera de alcance. Perros y gatos son expertos en abrir bolsas cuando huelen “tesoros”.

3) Educa a la tribu (familia e invitados)

Di las cosas claro y sin pena: no es mala voluntad, es salud. Un “por favor no le den comida” puede evitar una hospitalización.

4) Dieta completa y balanceada

Las mascotas necesitan más de 40 nutrientes esenciales. Lograr ese equilibrio solo con sobras o recetas improvisadas es muy difícil. Un alimento comercial de calidad, formulado bajo estándares nutricionales estrictos, ofrece seguridad y consistencia día tras día.

5) Premios sí, pero con cabeza

Si quieres consentir, usa snacks formulados para mascotas, en porciones pequeñas y con baja grasa. El cariño no se mide en calorías.

¿Y si sospecho que comió grasa de más?

Aquí no aplica el “remedio casero” ni el “ayuno improvisado”. Si hay sospecha de ingesta excesiva de grasa o aparecen síntomas compatibles:

  • No ofrezcas más comida ni agua sin indicación profesional.
  • Contacta de inmediato a tu veterinario o clínica de urgencias.

El tratamiento suele requerir hospitalización, fluidoterapia intravenosa y manejo del dolor. La buena noticia: un diagnóstico temprano mejora mucho el pronóstico.

Pancreatitis: lo que sí y lo que no (rápido y claro)

  • Tomar en serio los vómitos persistentes
  • Mantener rutina alimentaria
  • Preguntar antes de cambiar dieta o premios

No

  • Dar sobras “porque siempre lo he hecho”
  • Automedicar
  • Esperar 24–48 horas “a ver si mejora”

Cerrar la puerta al riesgo también es amor

Cuidar la alimentación no es exageración; es responsabilidad. Nuestros perros y gatos confían en nosotros para decidir qué entra a su cuerpo. Poner límites hoy evita sufrimiento mañana.

Si este artículo logra que una sola caneca quede bien cerrada o que alguien diga “mejor no le doy”, misión cumplida. 🐾

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