Efectos adversos de vacunas en perros: mitos vs. realidad (y cómo reportarlos)

Vacunar a un perro es como ponerle casco a un motociclista: la idea no es que “se vea bonito”, sino que si pasa lo peor, no sea mortal. Pero claro… después de la vacuna, a veces el perro amanece modo “yo no pedí nacer” (más dormilón, con menos apetito, o con el bracito adolorido). Y ahí aparece la pregunta que mueve más tráfico que un trancón en hora pico: ¿eso es normal o es peligroso?

La respuesta realista es esta: la mayoría de reacciones posvacuna son leves y pasan solas, pero hay reacciones raras que sí requieren atención inmediata. La clave no es vivir asustados, sino saber diferenciar lo esperable de lo urgente, y tener un plan para actuar (y para reportar).

Este artículo es una guía sencilla, para entender efectos secundarios de vacunas en perros, desmontar mitos, y aprender cómo reportar reacciones adversas caninas siguiendo lo que recomiendan las guías de vacunación de WSAVA (World Small Animal Veterinary Association).


Primero lo primero: ¿qué es un “evento adverso” tras una vacuna?

WSAVA lo define sin misterio: un evento adverso es cualquier consecuencia perjudicial e involuntaria que ocurre después de vacunar, incluida la falta de protección (o sea, que la vacuna no funcione como se esperaba).

En español de barrio: si después de la vacuna pasa algo indeseado (desde una bolita en el sitio de inyección hasta una reacción alérgica), eso entra en el paraguas de “evento adverso”.


Lo común no debería asustarte: reacciones leves (las típicas)

WSAVA describe como comunes:

  • Reacciones locales: dolor e hinchazón donde aplicaron la vacuna.
  • Reacciones sistémicas menores: letargo, menos apetito, fiebre y a veces vómitos.

Cómo se ven en la vida real

  • El perro duerme más, está “apagado”, no pide juego.
  • Come menos una comida (a veces dos).
  • Se queja si le tocas el hombro donde aplicaron la vacuna.
  • Puede tener un poquito de fiebre (el cuerpo está entrenando defensas).

Regla práctica: si el perro está raro, pero respira bien, camina bien, responde, y mejora en 24–48 horas, normalmente estamos en territorio “esperable”.


Lo poco común sí importa: urticaria y anafilaxia (raras, pero urgentes)

WSAVA aclara que la urticaria (ronchas) y la anafilaxia son menos comunes.

Señales que no se negocian (urgencias)

Si ves cualquiera de estas, contacta a tu veterinario o urgencias de inmediato:

  • Cara inflamada (hocico, párpados) o ronchas generalizadas.
  • Vómito repetido + decaimiento fuerte.
  • Dificultad para respirar, tos súbita, babeo excesivo.
  • Debilidad, colapso, desmayo.

WSAVA resume algo clave sobre el tiempo: las reacciones de hipersensibilidad tipo I (las alérgicas “rápidas”) suelen ocurrir entre minutos y 1 hora tras la exposición, por eso es buena idea no “salir volando” del consultorio.


“¿Y por qué a mi perro?” Factores de riesgo: sí, el tamaño importa

Aquí va un dato que tranquiliza por un lado (no eres el único) y alerta por el otro (hay que planear mejor).

WSAVA menciona que en una población grande de perros se encontró que algunas razas tenían mayor riesgo de eventos adversos agudos, y lista específicamente: Dachshund, Boston terrier, pinscher miniatura, bulldog francés y bichón habanero. Además, remarca que los perros más pequeños que reciben varias vacunas en la misma visita tienen un riesgo especial.

¿Entonces “los perros pequeños no deben vacunarse”?

No. Significa: hay que vacunarlos con cabeza.

Ejemplos de decisiones sensatas para conversar con tu veterinario:

  • Si tu perro es pequeño o ya tuvo reacción previa: planear observación posvacuna.
  • Considerar si conviene no acumular demasiadas inyecciones el mismo día (según riesgo, edad, historial y contexto).
  • Tener definido el “qué haríamos si…” (teléfono, ruta, urgencias).

Mitos vs realidad (para que no te vendan miedo)

Mito 1: “Las vacunas enferman”

Realidad: lo que suele pasar es una respuesta inmune leve, como cuando tú quedas cansado después de una vacuna. WSAVA describe letargo, fiebre leve y molestias como reacciones observables.

Mito 2: “Si le dio sueño, quedó ‘bajito de defensas’”

Realidad: el cuerpo está practicando. La vacuna es un simulacro controlado. No es que “se apaguen” las defensas: se están entrenando.

Mito 3: “Mejor no vacuno para evitar reacciones”

Realidad: es como no usar cinturón para evitar que te roce el pecho. Las enfermedades contra las que se vacuna (moquillo, parvovirus, rabia, etc.) pueden ser devastadoras. El riesgo-beneficio suele ser abrumadoramente favorable a vacunar.

Mito 4: “Si una vacuna le hizo reacción, nunca más se vacuna”

Realidad: WSAVA dice que no necesariamente hay que revacunar si la reacción fue grave y el perro ya tenía un esquema adecuado: puede seguir protegido; incluso se pueden considerar pruebas serológicas si el responsable está muy preocupado.


Y si hay que vacunar sí o sí, se pueden tomar estrategias: cambiar de producto (aunque la evidencia es limitada), y en ciertos casos el uso de antihistamínicos o dosis antiinflamatorias de glucocorticoides antes de revacunar es aceptable y no debería interferir con la respuesta inmune.


Semáforo posvacuna: una herramienta simple para decidir sin pánico

🟢 Verde (vigilar en casa)

  • Sueño/letargo leve
  • Poco apetito
  • Dolor local leve
  • Fiebre baja
  • Un vómito aislado, perro despierto y estable

Qué haces:

  • Descanso, agua disponible, rutina tranquila.
  • Observas 24 horas.

🟡 Amarillo (llama al veterinario hoy)

  • Letargo marcado que no mejora
  • Vómitos repetidos
  • Diarrea intensa
  • Dolor fuerte o inflamación grande en el sitio
  • No quiere agua / está muy decaído

Qué haces:

  • Llamas y describes signos, hora de inicio y qué vacuna recibió.

🔴 Rojo (urgencias ya)

  • Hinchazón de cara / ronchas extendidas
  • Dificultad respiratoria
  • Colapso, desmayo, debilidad severa

Qué haces:

  • Urgencias. No “esperes a ver si se le pasa”.

Cómo prepararte para vacunar (y reducir sustos)

Antes de la cita

  1. Lleva el historial (foto del carné sirve).
  2. Cuenta reacciones previas (aunque hayan sido “solo ronchitas”).
  3. Si tu perro es pequeño o de razas con más riesgo reportado (como Dachshund), dilo sin pena: eso ayuda a planear.

Después de la vacuna (lo inteligente, no lo paranoico)

  • Quédate un rato cerca del consultorio si puedes (las reacciones alérgicas rápidas suelen ser pronto).
  • Evita ejercicio intenso ese día.
  • Observa: energía, apetito, vómitos, ronchas, respiración.

Lo que casi nadie hace (y sí debería): reportar el evento adverso

Aquí es donde se mejora el sistema. WSAVA lo dice claro: los eventos adversos deben notificarse incluso cuando solo se sospeche la relación con la vacunación.

¿Por qué reportar?

Porque la vigilancia real no nace de un laboratorio perfecto: nace de lo que se observa en campo. WSAVA enfatiza que los reportes de veterinarios son la forma más importante para alertar a fabricantes y autoridades regulatorias sobre posibles problemas de seguridad o eficacia; y que los eventos raros se detectan con vigilancia poscomercialización.

¿Qué información debe incluir el reporte?

WSAVA recomienda que cada reporte identifique:

  • Producto vacunal implicado (incluido número de lote)
  • Detalles del animal
  • Detalles del evento adverso
  • Datos de contacto del veterinario que reporta

¿A quién se reporta?

Según WSAVA, los informes deben enviarse al fabricante y a la autoridad reguladora local (ICA).

Traducción práctica para familias: tú como dueño no tienes que volverte experto en farmacovigilancia. Pero sí puedes:

  • Pedirle a tu veterinario que lo reporte.
  • Guardar foto del carné, el nombre del producto y, si está disponible, el lote.
  • Contar con precisión: cuándo comenzó, qué signos hubo, cuánto duró y qué tratamiento recibió.

FAQs: dudas típicas de dueños preocupados (respuestas sin regaño)

“Mi perro quedó triste. ¿Le dio ‘una enfermedad’ la vacuna?”

Lo más probable es una reacción sistémica menor (letargo, fiebre leve), descrita como común.

Si está estable y mejora en 24–48 horas, suele ser parte del proceso.

“¿Puedo darle algo para el dolor o la fiebre?”

No automediques con medicamentos humanos. Algunos son peligrosos para perros. Llama al veterinario y sigue su indicación.

“¿Las vacunas causan alergias para siempre?”

No necesariamente. Y si hubo una reacción, el plan no es “prohibido vacunar”: es individualizar. WSAVA menciona estrategias como considerar serología, alternativas de producto, y premedicación aceptable en algunos casos.

“¿Cómo sé si es anafilaxia?”

Si hay ronchas + hinchazón facial + debilidad o respiración difícil, no es pregunta para Google: es pregunta para urgencias. WSAVA reconoce anafilaxia como menos común, pero posible.


Sí: existen efectos secundarios de vacunas en perros. WSAVA los reconoce y los describe: desde dolor local y letargo hasta eventos raros como urticaria o anafilaxia.


Pero también dice algo aún más importante para la vida real: hay que reportarlos, incluso si solo se sospechan, y hacerlo con datos claros, al fabricante y a la autoridad reguladora local.

Vacunar no es jugar a la ruleta. Es gestión de riesgo. La meta no es que “nunca pase nada”, porque eso no existe ni en humanos. La meta es que, si pasa algo, sepas qué hacer, y que tu veterinario tenga la información para tomar mejores decisiones la próxima vez.

Si quieres una idea simple para quedarte: vacunar es prevención; observar es responsabilidad; reportar es mejorar el sistema para todos.


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