Diciembre es un mes que transforma el hogar. Hay visitas, comida especial, cambios en la rutina, ruidos, luces, adornos y movimientos constantes que rompen por completo el día a día habitual de perros y gatos.
Pero lo que muchos tutores no saben es que los mayores riesgos para su salud no ocurren durante la celebración… sino después, cuando la casa vuelve lentamente a la normalidad, pero quedan restos invisibles de ese caos festivo.
Sobras de comida mal guardadas, adornos olvidados al alcance, cables sueltos, menor actividad física, aumento de premios “porque pobrecito, estuvo nervioso”, y una rutina alterada que pasa factura días después.
Enero y los primeros días posteriores a las fiestas son, para muchos médicos veterinarios, una de las épocas con más consultas por intoxicaciones, obstrucciones digestivas, aumento de peso, trastornos gastrointestinales y accidentes domésticos.
Y casi todos tienen algo en común:
Pudieron prevenirse con información básica.
Este artículo es justamente eso: una guía clara para que, cuando se acaben las fiestas, no empiecen los problemas.
¡Ojo con la alimentación! El error más común de todos
Cuando terminan las reuniones familiares, siempre pasa lo mismo:
Quedan sobras.
Y el tutor, con buena intención, piensa:
“Esto no se puede perder… se lo voy a dar al perro/gato”.
Ahí empieza el problema.
De acuerdo con el Dr. Carlos Cifuentes, médico veterinario del Pet Food Institute, la mayor cantidad de consultas veterinarias post-fiestas están relacionadas con alimentos que jamás debieron llegar al plato de la mascota.
Los alimentos más peligrosos que quedan después de la cena
Muchos siguen en la nevera días después, y son una bomba de tiempo:
- Chocolate y preparaciones con cacao → contienen teobromina, tóxica para perros y gatos
- Uvas y pasas → pueden generar insuficiencia renal aguda
- Huesos cocinados → se astillan y causan perforaciones u obstrucciones
- Salsas, condimentos, cebolla, ajo → irritación gastrointestinal y toxicidad
- Grasas y fritos → pancreatitis
- Dulces y postres → diarreas severas y alteraciones metabólicas
Y aquí viene la parte que casi nadie entiende:
No es solo que sea “prohibido”. Es que no es nutrición.
Perros y gatos necesitan más de 40 nutrientes esenciales en proporciones exactas para mantener órganos, piel, sistema inmune y metabolismo funcionando correctamente.
Eso no se logra con sobras.
Por eso, optar por alimentos comerciales de calidad, fabricados bajo estándares nutricionales estrictos —como los producidos en Estados Unidos— garantiza una dieta completa, balanceada y segura.
No es un tema comercial. Es un tema fisiológico.
“Pero solo fue un pedacito”… el origen del problema
La mayoría de tutores no intoxican a sus mascotas con un plato entero.
Lo hacen con pequeñas repeticiones:
- Un pedacito hoy
- Otro mañana
- Otro pasado mañana
El sistema digestivo se va saturando hasta que el cuerpo colapsa.
Por eso muchas consultas veterinarias ocurren 3 a 5 días después de la fiesta, cuando el tutor ya ni relaciona el problema con lo que dio de comer.
El enemigo silencioso de enero: el aumento de peso
Durante diciembre:
- Menos paseos
- Más premios
- Más comida extra
- Más ansiedad
Resultado: aumento calórico y disminución del movimiento.
En perros, esto se traduce en sobrepeso en cuestión de semanas.
En gatos, el riesgo es aún mayor porque su actividad ya es limitada.
¿Por qué esto es grave?
Porque el sobrepeso no es estético. Es médico.
Aumenta el riesgo de:
- Problemas articulares
- Enfermedades cardíacas
- Diabetes
- Problemas hepáticos
- Dificultad respiratoria
Enero debería ser el mes de volver a la rutina física, no de prolongar la pereza festiva.
Retomar la actividad física no es opcional
Los especialistas recomiendan:
- Retomar paseos diarios en perros
- Volver a juegos interactivos
- Estimulación mental en gatos
- Control del peso corporal
El ejercicio no solo controla el peso:
reduce ansiedad, mejora el comportamiento y regula el metabolismo.
Lo que a ti te hace feliz, a ellos les puede molestar
Adornos, figuras, cintas, esferas, moños, empaques, papeles brillantes…
Para un gato, eso es un parque de diversiones.
Para un perro curioso, un objeto masticable.
Y cuando las visitas se van, muchos de esos objetos quedan al alcance.
El riesgo más común: ingestión de objetos decorativos
Especialmente en gatos jóvenes:
- Bolas pequeñas
- Cintas
- Hilos
- Figuras plásticas
- Espumas decorativas
Todo eso puede terminar en una obstrucción intestinal que requiere cirugía.
El peligro que nadie ve: los cables eléctricos
Las luces siguen conectadas, los cables quedan sueltos, las extensiones quedan mal ubicadas.
Los destellos llaman la atención y el resultado es mordisqueo.
Esto puede generar:
- Quemaduras en boca
- Descargas eléctricas
- Incendios domésticos
La recomendación es clara:
- Sujetar cables
- Retirarlos del alcance
- Desconectarlos cuando no estén en uso
- Usar protectores antimosqueo
El factor emocional que se subestima: el estrés acumulado
Durante diciembre:
- Mucha gente en casa
- Ruidos
- Cambios de horario
- Falta de descanso
Perros y gatos acumulan estrés.
Cuando todo se calma, aparecen síntomas:
- Falta de apetito
- Diarreas
- Comportamientos extraños
- Aislamiento
No siempre es enfermedad. Muchas veces es agotamiento emocional.
Por eso, después de las fiestas, se recomienda:
- Espacios tranquilos
- Rutina estable
- Horarios normales
- Menos estímulos
El síndrome post-fiesta en mascotas sí existe
Veterinarios lo describen como un conjunto de síntomas que aparecen tras la temporada festiva y que combinan:
- Problemas digestivos
- Aumento de peso
- Estrés
- Accidentes domésticos
- Intoxicaciones leves
Y todo parte de algo muy simple:
no volver a la normalidad a tiempo.
Cómo hacer un “reset” seguro después de diciembre
- Vuelve al alimento habitual sin extras
- Retoma paseos y juegos
- Retira adornos y objetos pequeños
- Asegura cables eléctricos
- Reestablece horarios
- Observa comportamiento y peso
- Mantén hidratación adecuada
Cuidarlos también es celebrar
Las fiestas pueden haber terminado, pero el cuidado continúa.
La prevención en estos días es clave para evitar consultas veterinarias que, en la mayoría de los casos, pudieron evitarse con información básica y atención oportuna.
Perros y gatos no entienden que “la fiesta ya pasó”.
Solo sienten que su entorno cambió y necesitan que tú los ayudes a volver a la calma.









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